Iglesia Anglicana

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San Andres Apostol

miércoles, 11 de octubre de 2017

Nuestra parroquia en Zaragoza

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Conozca la historia de nuestro templo en Zaragoza

En el nº 13 de la calle de Santa Lucia se ubica la iglesia del antiguo Convento de Santa Teresa, que tal y como publicaba Heraldo de Aragón en el artículo que dedica a la misma el miércoles 24 de junio de 2009 es uno de los monumentos más desconocidos de Zaragoza. y la verdad es que el exterior dice poco, por lo que pasa prácticamente desapercibida. Es en el interior donde realmente se concentra lo interesante del edificio, y que hace de él un ejemplo único dentro de la ornamentación barroca de yeserías de tradición mudéjar en la ciudad de Zaragoza.
El templo es el único vestigio, junto con parte del claustro, del Convento de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa, conocido vulgarmente como “Fecetas” derivación del notario zaragozano Don Diego Fecet que el 7 de abril de 1623 obtenía del pontífice Gregorio XV la bula papal para su fundación. A la hora de abordar su descripción, nada mejor que seguir la obra de María Isabel Oliván Jarque que se ocupó monográficamente del mismo en su tesis doctoral.



La iglesia es obra de la primera mitad del siglo XVII. La comienza en 1627 Pedro de Ruesca y la continúa y finaliza en 1629 Clemente Ruiz. La fachada principal está realizada en ladrillo excepto un pequeño zócalo de piedra. Se articula en dos pisos unidos por dos aletones. En el inferior cuatro pilastras dan lugar a tres espacios, abriéndose en el central la puerta de entrada en sencillo arco de medio punto. En el piso superior las tres calles se reducen a una central escoltada por los dos aletones citados. En el centro abre un alargado vano en arco de medio punto que es posterior a la fábrica original. Se corona con frontón triangular.
En el muro izquierdo se conserva parte del claustro conventual con los vanos cegados a falta de la galería derecha. De planta cuadrada, presenta cinco tramos en cada lado que se corresponden con los tres vanos de cada fachada y los dos de las esquinas. Según la autora citada, el interior se cubre con bóvedas de arista de carácter muy plano. En el centro del patio se ubica el brocal del pozo y el aljibe bajo su suelo.
En altura se divide en dos pisos, en el primero cada uno de los lados con tres arcos doblados en medio punto separados por pilastras. En la arcada central abre una puerta, actualmente tapiada. Un óculo ocupa el centro de cada arco, mayor el del centro que cierra con alabastro. En el segundo piso se abren dos vanos en arco de medio punto por tramo, la mayoría también cegados.

Al interior la iglesia tiene planta de cruz latina inscrita en un rectángulo, al modo jesuítico, aproximadamente el doble de largo que de ancho con crucero que no se acusa al exterior. Presenta coro alto a los pies de época más tardía.
De una sola nave, abre dos capillas laterales entre los contrafuertes de su primer tramo. Los espacios de los otros dos tramos y del presbiterio se utilizaban para alojar dependencias conventuales.

Cubren con bóveda de medio cañón con lunetos los tramos de la nave, el presbiterio y los brazos del crucero. Este último lo hace con cúpula sobre pechinas. Tanto los tramos de la nave como los brazos del crucero se separan con arcos perpiaños que apean en pilastras y son contrarrestados en los contrafuertes.
Todas las bóvedas, cúpula del crucero y arcos perpiaños se encuentran ornamentadas con yeserías de tradición mudéjar que a continuación vamos a ver con detalle. Aunque no se ha encontrado documentación sobre la fecha de ejecución, María Isabel Oliván la sitúa en la década de 1629-30 a 1640, e incluso precisa que se puede afinar más esta datación hasta situarla en 1636-40. Todos los motivos decorativos son de tipo geométrico en sus variantes de líneas rectas y curvas o mixtas.


Comenzaremos la descripción por la cabecera o atrio. El motivo utilizado aquí es muy sencillo: parte de una malla de cuadros de lados rectos que se interseccionan en sus respectivos ángulos generando mallas de cuadrados de diferentes escalas. Por la intersección de los cuadrados en sus cuatro esquinas se produce un espacio cruciforme en el centro de cada cuadrado mayor y un espacio cuadrado en las intersecciones y en los espacios que quedan entre los cuatro cuadrados mayores que se interseccionan. El resultado es un lazo de ocho. Los huecos cruciformes se rellenan con cruces biseladas de brazos rectos y gran relieve. Los espacios cuadrados se completan con puntas de diamante de planta cuadrada.

La temática más compleja de todo el conjunto la presenta la cúpula del crucero, como suelo ser habitual en la decoración de yeserías barrocas. Aquí se parte de un lazo de ocho del que arranca una decoración a base de curvas de gran fantasía. Para la autora citada, “se trata de una trasposición del motivo que decora un óculo de la parte central del muro bajo de la iglesia de Santa Tecla de Cervera de la Cañada, obra de Mahoma Rami. La trasposición es casi directa, pues el motivo de Cervera está representado casi de manera idéntica, con la variante de que las bases de los triángulos que conforman el lazo de siete de Cervera, que Galiay considera inusitado en lo aragonés, están trazadas con un ángulo obtuso y en las Fecetas con una línea curva. Esta modificación impide que en el centro aparezca una estrella de ocho puntas al igual que en Cervera sale de siete”.
A partir de este primer motivo de lazo de ocho con circunferencia lobulada y anudada, se genera el resto de la decoración de la cúpula a base de un profuso diseño de líneas y trazos curvos de gran riqueza ornamental.

Las cuatro pechinas se decoran con pinturas inscritas en un espacio circular. Realizadas al óleo sobre lienzo se aplicaron una vez terminadas con claveteado en su contorno. Representan a Santos del Carmelo y Mª Isabel Oliván ha identificado únicamente a los varones. El primero de ellos es San Alberto de Jerusalén, vestido con hábito carmelita que aparece con los atributos propios de su cargo de patriarca de la Ciudad Santa, el báculo y la mitra; además se acompaña de un libro abierto, un tintero y una pluma, que recuerdan que fue él quien dio su regla al Carmelo. El segundo personaje masculino representan al beato Simón Stock, carmelita inglés que según la tradición recibió el escapulario de la Virgen del Carmen cuando fue nombrado Superior del a Orden, y en tal momento se le ha pintado.
En cuanto a los personajes femeninos no está clara su identificación. Una de ellas corresponde con una Santa carmelita, ya que porta una palma, aunque no hay ninguna carmelita mártir anterior a la fecha de construcción de esta iglesia. La cuarta imagen corresponde a una beata carmelita cuyos atributos no se han identificado.


La cúpula apea en cuatro arcos torales que decorativamente presentan dos motivos diferenciados. El primero en los que la separan del presbiterio y del primer tramo de la nave está formado a partir de líneas curvas que crean una línea de círculos anudados. Es derivación del motivo que se utiliza en el perpiaño que separa los dos primeros tramos de la nave, y que veremos más adelante. Los huecos se rellenan con puntas de diamante que adoptan las formas rectangulares, trapezoidales y circulares que se producen.
El segundo motivo se desarrolla en los torales que separan la cúpula de los brazos del crucero. Al igual que en los contiguos este motivo se basa en el que veremos más adelante entre los dos primeros tramos de la nave, y se forma a base de líneas curvas que generan una cadena de círculos anudados. Los espacios se rellenan con aplicaciones adaptadas a los mismos.

Las bóvedas que cubren los dos brazos del crucero repiten modelo ornamental, que a su vez es el más usado en el arte hispano-musulmán y en las yeserías barrocas de influencia mudéjar. Se trata de un motivo muy sencillo de lazo de cuatro octogonal que genera una red de estrellas de ocho puntas de ángulos exteriores obtusos e interiores rectos y agudos alternativamente y cruces apuntadas de brazos iguales. Los huecos se rellenan con aplicaciones muy abultadas en forma de estrellas de ocho puntas gallonadas y cruces apuntadas y biseladas.


Ya en la nave, el primer tramo se ornamenta con el mismo motivo ya visto en el presbiterio o atrio a base de una malla de cuadrados de lados rectos que se interseccionan en los ángulos y dan lugar a mallas de cuadrados de diferentes escalas. La intersección de los cuadros en las esquinas crea un espacio cruciforme en el centro de cada cuadrado mayor y un espacio cuadrado en las intersecciones y en los espacios que quedan entre los cuatro cuadrados mayores que se interseccionan. Se rellenan con cruces biseladas y puntas de diamante cuadradas.
La segunda bóveda de la nave se decora con un motivo que parte de una red de cuadrados de lados quebrados que se interseccionan en los ángulos formando otros cuadrados más pequeños. Los lados quebrados de los cuadrados dan lugar a un ángulo entrante. El resultado es que los cuatro ángulos rectos entrantes de los lados y los cuatro ángulos entrantes por intersección de los cuadrados mayores, dan lugar a un espacio estrellado de ocho puntas dentro de cada cuadrado mayor, y otro espacio estrellado menor entre cada cuatro cuadrados mayores. El resultado es un lazo de ocho.
Los huecos resultantes se rellenan con estrellas de ocho puntas de ángulos exteriores rectos y gallonados en los espacios estrellados mayores, y con estrellas de menor tamaño de ángulos exteriores obtusos y también gallonadas en los espacios estrellados menores. Los pequeños espacios que quedan se cubren con puntas de diamante de base cuadrangular.

En cuanto a los dos arcos perpiaños de separación entre los tres tramos de la nave, el motivo del que separa los dos primeros tramos es el que sirve de base a los vistos en los torales de la cúpula del crucero. Formado a base de líneas curvas es del tipo llamado de círculos anudados, con dos nudos sin cerrar por cada círculo. La cenefa se forma por la combinación de dos líneas de círculos anudados interseccionados, desplazada una sobre otra. En los espacios resultantes se aplican relieves circulares en el central y semicirculares en los exteriores.
El arco perpiaño que separa el segundo tramo del tercero se cubre con un motivo de carácter mixto que utiliza líneas rectas y curvas. Se crea a partir de dos líneas onduladas iguales entrelazadas desplazadas una sobre otra y atravesadas en su centro por una línea recta, centro desde el cual se trazan las semicircunferencias ascendentes y descendentes que dan lugar a la ondulación. Los espacios resultantes se cubren con piezas biseladas en forma triangular y trapezoidal de un lado recto y los demás curvos.

El último tramo se corresponde con el coro alto de los pies. A principios del siglo XX se cerró con la reja que actualmente contemplamos. (en 1904 ya estaba colocada, por lo que se supone que se hizo en 1903 o antes). Realizada en hierro, cubre todo el espacio entre el pretil y la bóveda con un espeso entramado de motivosque ocultan a la vista las yeserías que decoran la citada bóveda.
Su acceso actualmente no es posible por lo que solamente se puede fotografiar la bóveda a través de los escasos espacios que quedan entre el entramado de la reja.. Según la autora citada, el motivo que en ella se desarrolla es el más complejo y rico de todos, realizado por la combinación de los vistos en los otros tramos de la nave. Parte de una malla de cuadrados de lados rectos interseccionados en sus cuatro ángulos que dan lugar a pequeños cuadrados en los ángulos de los cuadrados mayores. Mediante la colocación de otros cuadrados en posición oblicua a los mayores que cortan a estos en el centro de sus lados en ángulo recto, se consigue un espacio interior estrellado en el centro de los cuadrados mayores. Los espacios resultantes entre cada cuatro cuadrados mayores son cuadrados. El resultado es también aquí, un lazo de ocho. En las dos fotografías siguientes se puede ver lo poco visible entre huecos del entramado de la reja.

Volviendo a la reja que cierra el coro, su entramado se articula en siete cuerpos verticales acabados en arco de medio punto los cinco centrales. La temática decorativa se estructura en cuatro motivos superpuestos sobre una base reticular. En la parte inferior una cruz de brazos iguales inscrita en un círculo. Encima una espesa retícula de rombos con rosetas tetralobuladas que termina en una especie de crestería de anillos y flores.

El tercer motivo, de gran desarrollo vertical, comprende un juego de líneas curvas conformando una composición relacionada con la flor de lis. Nuevas cruces de brazos iguales dejan paso a unos ramos de tallos de trazado curvo con flores que coronan la reja.
Un último elemento a destacar dentro de esta iglesia es el arrimadero que recorre todo su perímetro excepto el presbiterio, incluidas capillas y brazos del crucero. El azulejo utilizado es el de “cuenca” o “arista”, típico en Aragón durante el siglo XVI y la primera mitad del XVII. Dentro de los de este tipo se optó por el más sencillo de todos, el llamado “de cartabón” porque el campo decorativo se divide mediante una diagonal en dos sectores iguales en forma de triángulo rectángulo isósceles.

El arrimadero se divide en dos partes, una el paño decorativo propiamente dicho y el enmarque o coronamiento superior compuestos por azulejos cuadrados y rectangulares. El enmarque está compuesto de cuatro bandas. La superior formada por una cenefa policromada del tema denominado “capullos”. Debajo dos estrechas franjas que alternan perlas, rosetas tetralobuladas y rombos ribetean una banda más ancha de azulejos de cartabón colocados en posición horizontal formando un motivo en zig-zag de color verde. El paño decorativo propiamente dicho está compuesto por una sucesión de líneas en zig-zag paralelas y dispuestas en vertical, con alternancia del verde y del blanco.


El 26 de febrero del 2017, el Arzobispo D. Vicente Jimenes en representación de la archidiócesis de Zaragoza y D. Carlos López Lozano obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana) firmaron un acuerdo de colaboración en el cual la Parroquia Anglicana de la ciudad, tendría dicho templo a su cargo y cuidado. también la Iglesia de rito oriental hace uso del templo.


Iglesia Anglicana, Parroquia San Andrés.
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C/ Santa Lucía 13